sábado, 6 de diciembre de 2025

🧟‍♂️ Resident Evil 2 – Bienvenido a Raccoon City, donde pillar una venérea será tu menor preocupación.


Hay juegos que empiezan suavecito, con tutorial, musiquita relajante y un personaje que te dice dónde está el botón para saltar. Y luego está este juego, que te suelta sin armas, en una ciudad en llamas y teniéndo que hacer un camino en el que hay 10 zombies, ¿Todo bien, Capcom?. Capcom decidió que lo de pasar miedo estaba bien, pero que pasar miedo con inventario limitado y planos arquitectónicos de pesadilla estaba todavía mejor. Y oye, les salió redondo.

🔥 ¿Por qué es tan importante Resident Evil 2?

Porque cogió todo lo que funcionaba en el primero y lo elevó a nivel “premio GOTY aunque no existiera la categoría todavía”:

Historia dividida en dos campañas (Leon y Claire), con su famoso sistema Zapping: lo que haces con uno afecta lo que vive el otro. Una idea adelantadísima a su tiempo.

Ritmo perfecto: momentos tranquilos que duran menos que una oferta del Black Friday, y luego tensión creciente con la que acabas agobiado cuando ves a 5 o 6 zombies a tu lado con la lengua salivando.

Diseño de niveles en modo laberinto inteligente: cada puerta, cada llave, cada pasillo está puesto para que recuerdes Raccoon City durante años… y para que te pierdas también, eso sí. La comisaría puede ser uno de los escenarios más míticos de los videojuegos. El RPD es un puzle viviente, y cuando empiezas a dominarlo, el agobio se transforma en ese gustito de “vale, ya sé por dónde tengo que ir… y por dónde NO”.


🔫 El inventario: el verdadero survival horror

El auténtico enemigo del juego no es Birkin, ni los zombis, ni los perros asesinos.

Es el inventario de 8 huecos. Este es el verdadero terror de la época.

¿Un spray? ¿Munición? ¿Llave del corazón?

Olvídate: tienes que tirar algo.

Resident Evil 2 te obliga a priorizar como si estuvieras haciendo la compra a final de mes.

Munición justa pero no injusta: el juego está medido para que sobrevivas… si no te flipas. Aquí disparar a lo loco no tiene futuro, a no ser que no tengas amigos y seas de pasarte estos juegos con el arma más inútil de todas: El cuchillo.


🧪 Los jefes: padres irresponsables y mutantes hormonados

En este juego lo más normal que hay son los zombies y los perros zombies, porque vaya tela con el resto… Entre los Lickers que van sin piel por la vida, a Birkin, que es el padre del año, nos encontramos cucarachas gigantes, plantas carnívoras que andan, arañas del tamaño de un coche pequeño o Mr.X, que es el verdadero terror.

Los enemigos más jodidos siempre aparecen cuando mejor vas de munición, por joder.


🎭 Narrativa: serie B hecha con talento A

Diálogos algo teatrales (hola, 1998), pero un carisma que ya quisieran muchas producciones actuales.

Cada personaje aporta lo justo y necesario, y la historia avanza bien sin perder misterio.

Además, RE2 introdujo personajes icónicos:

Ada Wong, experta en aparecer, desaparecer y liar la trama.

Sherry Birkin, niña que se adapta mejor a la situación que un funcionario a las vacaciones de verano.



🎮 ¿Cómo se juega hoy?

Sorprendentemente bien.

La cámara fija y los controles tipo tanque pueden chocar a nuevas generaciones, pero la atmósfera y el diseño mantienen la experiencia sólida y muy disfrutable.

El sonido acompaña muy bien durante todo el juego, cuando oigas la melodía de la zona de guardado, verás como te descansa el ojete.

Eso sí: nunca olvidarás un Licker. Jamás.


❤️ Conclusión

Resident Evil 2 sigue siendo una obra maestra y no solo envejece dignamente, sigue siendo una clase magistral de cómo diseñar tensión, ritmo y exploración.. Da igual si lo juegas en PlayStation, en emulador o en tostadora:

La esencia sigue ahí.

Zombis, tensión, poca munición, y la sensación de que el RPD no pasó ninguna inspección de seguridad en la vida.

Un juego que te enseña a:

ahorrar balas, respetar pasillos oscuros y mirar mal cualquier puerta que cargue un cambio de sala.




miércoles, 3 de diciembre de 2025

STREETS OF RAGE 2 – Análisis de un clásico insuperable


Hay juegos que definen una consola. Otros definen un género. Streets of Rage 2 hizo ambas cosas y, de propina, definió también cuántas veces puedes pulsar el botón de puñetazo antes de que tu dedo se convierta en puré.

Es el beat ‘em up que Sega lanzó en 1992 para la Mega Drive, pero al que seguimos volviendo como quien vuelve a su bar de siempre: el camarero te conoce, te pone lo tuyo, y si eres Axel te suelta un “Grand Upper!!” antes de servirte la caña.


Argumento

Un criminal ha secuestrado a Adam. 
¿La policía? Bien, gracias.
¿Los protagonistas? Pues a repartir estopa.
¿El sindicato del crimen de Mr. X? Unos cabrones clonados con media hostia, pero con ganas de dominar el mundo.

Es el típico guion de los 90: secuestran a alguien y automáticamente significa que hay que limpiar la ciudad a puñetazos. Y funciona, oye.



Protagonistas

Axel: El tipo que convierte un uppercut en energía nuclear. Un clásico que jamás decepciona.

Blaze: La única persona del planeta que puede dar una patada voladora con tacones sin morir.

Max: Un armario empotrado que cuando te agarra te quita media barra de vida y media de autoestima.

Skate: El niño adorable que te roba la merienda… y la dignidad. Inútil en la vida real, Dios absoluto en el juego.



Jugabilidad

Streets of Rage 2 es el equivalente videojueguil a una pelea de bar… pero con ritmo.
Todo fluye: los golpes, los agarres, los combos, los enemigos que vienen en oleadas como si regalaran una paga extra...

El control es tan suave que si Mega Drive tuviera gatillos, esto sería un hack and slash.
Pero no los tiene, así que dale al botón y confía en el señor.


Música

Aquí viene lo bueno: Yuzo Koshiro, también conocido como “El Señor del House Noventero”.
El tipo compuso una banda sonora tan adelantada que si la pones en 2025, un DJ te cobra 12 euros por el cubata mientras te dice que es “retro synth-house underground”.

La música del primer nivel es tan mítica que debería ser himno nacional.


Dificultad

Justa.
Divertida.
Y cabrona cuando quiere.

Los jefes no están mal… pero cuidado con los señores del jetpack, que vienen del infierno directamente como DLC gratuito.


Conclusión

Streets of Rage 2 es un juego que no solo envejece bien: envejece mejor que tú y que yo.
Es divertido, contundente, tiene música increíble, y sigue siendo uno de los beat ‘em up más finos de la historia.

Sencillo, directo y elegante. Como una botella de vidrio vacía volando en una pelea callejera.

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