Hay juegos que recuerdas con cariño.
Y luego está Super Mario World, que no lo recuerdas: lo llevas tatuado en el alma.
Yo todavía recuerdo encender la SNES, ese plin inicial, el mapa desplegándose como si fuera un parque de atracciones… y yo, inocente, pensando que aquello iba a ser un paseo.
Colores vivos, música alegre, Mario sonriendo.
Todo muy bonito.
Era un juego educado, que te daba la mano mientras te empujaba al vacío con una sonrisa.
👨❤️👨 El primer amor no se olvida (pero tampoco se idealiza)
Super Mario World llegó en el momento en el que Nintendo dijo:
“Tenemos la consola más vendida. Vamos a crear un juego que cada partida sea la hostia.”
El control es perfecto. PERFECTO.
Mario responde como una extensión de tus pensamientos, los saltos son precisos, el mundo es coherente, y cada plataforma está colocada con mala intención… pero bien pensada.
Aquí nace el amor verdadero:
No te regalan nada ni te tratan como si fueras tontaco.
Te dejan jugar.
Y si te caes, es tu culpa.
Y eso duele… pero engancha.
🦎 Yoshi: el mejor amigo… y el peor mártir
Yoshi es adorable.
Yoshi es útil.
Yoshi es carne de sacrificio.
Todos hemos hecho lo mismo:
Salto difícil con un abismo sin fondo, botón de salto apretado con desesperación y Yoshi cayendo al vacío mientras Mario sigue adelante como si nada.
Está mecánica no fue un accidente.
Fue una decisión.
Nintendo creó al compañero perfecto sabiendo que lo usaríamos como escudo humano con lengua larga.
Y aún así lo queremos.
Y aún así volvemos a montarnos en él.
Relación tóxica, pero honesta.
👷 Los niveles diseñados por alguien que se reía mientras los probaba
Aquí no hay niveles de relleno.
Hay niveles que parecen diseñados por alguien que pensó:
“Esto no es difícil…
…pero vas a sudar.”
Castillos que te miden el pulso.
Casas fantasma que te observan mientras dudas que puerta abrir.
Plataformas que se mueven justo cuando no deberían.
Y lo mejor:
el juego no te grita.
No te avisa.
No te perdona.
Simplemente sigue, como diciendo:
“Cuando estés listo, te pasarás la pantalla.”
Y si no…
vuelve a empezar, campeón.
🤫 Los secretos: amor, odio y sentirse un poco tonto
Las salidas secretas de Super Mario World son una declaración de intenciones.
No están escondidas para ayudarte.
Están escondidas para ponerte a prueba.
El juego te mira y te dice:
“¿Has mirado el mapa?”
“¿Has probado algo raro?”
“¿O solo vas recto como un turista?”
Cuando descubres un camino oculto te sientes listo.
Cuando no lo ves… el juego no se apiada o te llama inútil.
Te juzga en silencio.
Y eso pica.
Pero cuando desbloqueas todo el mapa…
esa satisfacción no la da ningún logro moderno.
🔥 Bowser no es el jefe más duro del juego
, es el final correcto
La pelea final no es un infierno.
Y no hace falta que lo sea. Es más, es un jefe bastante fácil.
Bowser no está ahí para humillarte.
Está ahí para cerrar el viaje.
Has aprendido a jugar.
Has sufrido.
Has dominado el control.
El final no te castiga: te respeta.
Y eso es algo que muchos juegos olvidaron después. A dar un cierre acorde a lo jugado.
🏆 Por qué sigue siendo mejor que el 90% de los plataformas
Porque:
El control sigue siendo insuperable.
El diseño no envejece.
La dificultad está pensada, no inflada.
No necesita nostalgia para defenderse.
Super Mario World no te deja un recuerdo estándar. Te deja un recuerdo bonito.
Un juego que te hizo sufrir, sí.
Pero también te hizo mejor jugador.
Y por eso, aunque me tiraras al vacío cien veces, aunque perdiera a Yoshi como un cabrón sin alma, aunque los castillos me hicieran sudar…
Te quiero.
Y te volvería a jugar mañana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario