Uncharted: Drake's Fortune forma parte de una saga jodidamente buena.
Pero claro… eso no significa que esta saga no tenga sus cositas. Os voy a hablar con algo de desconocimiento pero con mucha seguridad del primer Uncharted: Drake’s Fortune. Ese juego que en su día nos voló la cabeza en PlayStation 3… y que ahora, visto con calma, es como revisar las fotos de tu adolescencia: hay cariño, pero también hay decisiones cuestionables.
Y ojo, que aquí hay amor. Pero también hay mala leche.
La historia: del tesoro español al “esto se ha ido de madre”
Todo empieza como debe empezar cualquier aventura respetable: con un ataúd en medio del mar y un personaje que parece no tener ni idea de cómo ha llegado ahí.
Nathan Drake, descendiente (según él) de Sir Francis Drake (Lo cual suena a trola de bar desde el minuto uno). Se lanza a buscar El Dorado, ese mítico tesoro español que ha dado más vueltas que el mando de la tele en casa, y que en este juego sirve básicamente como excusa para liarla pardísima.
Hasta aquí, todo bien:
Mapa antiguo
Isla misteriosa
Compañeros carismáticos
Mercenarios tocando las narices
Aventura clásica, puro espíritu Indiana Jones.
Pero claro, esto es Uncharted, y en algún momento alguien dijo:
“¿Y si metemos tiros?”
Y otro respondió:
“¿Y si metemos MUCHOS tiros?”
Y ahí empezó el festival.
El ritmo narrativo: empieza como peli… acaba como guerra civil
La primera mitad del juego tiene bastante encanto:
Exploración
Misterio
Diálogos con chispa
Ese rollito de “vamos a descubrir algo grande"
Pero poco a poco la historia se transforma en otra cosa.
Y cuando quieres darte cuenta, has pasado de buscar un tesoro a participar en una especie de conflicto armado internacional no declarado.
El Dorado deja de ser un misterio arqueológico… para convertirse en la excusa perfecta para que Drake se convierta en el Rambo del Caribe.
El giro: cuando el juego dice “sujétame el cubata”
Y entonces llega EL GIRO.
No vamos a hacer spoilers salvajes, pero el juego decide en su tramo final cambiar de tono más rápido que tu colega cuando le dicen “la última y nos vamos”.
De repente:
Lo que era aventura pulp se convierte en terror ligerito
Lo que era misterio histórico se vuelve sobrenatural
Y lo que era Drake siendo un buscavidas… pasa a ser Drake sobreviviendo a movidas bastante chungas.
¿Funciona?
Pues… a ratos.
Por un lado, le da personalidad al juego.
Por otro, parece que alguien metió otra historia dentro sin avisar.
Los personajes: aquí sí que hay magia
Aquí es donde el juego irrumpe en la habitación sin pedir permiso.
Nathan Drake, Elena Fisher y Victor Sullivan funcionan de lujo:
Drake: carismático, bocazas, y con ese rollo de “improviso sobre la marcha”
Elena: no es un adorno, tiene carácter y aporta a la historia
Sully: básicamente el mentor que huele a tabaco y decisiones dudosas
Sus diálogos son naturales, divertidos y, para la época, bastante frescos.
De hecho, aquí está uno de los mayores aciertos del juego:
te caen bien. Porque sin ellos, esta saga sería un shooter con Turismo de pobreza.
Y eso hace que todo lo demás —incluidas las 800 personas que Drake manda al otro barrio— sea más fácil de digerir.
El gran problema: narrativa vs gameplay
Y aquí llega el elefante en la habitación.
La historia te pinta a Drake como:
Un tío normal
Un buscavidas
Alguien que se mete en líos sin querer
Pero el gameplay te dice otra cosa:
Eres una máquina de matar.
Y no una cualquiera, no.
Eres el equivalente humano a una torreta automática con sentido del humor.
Esta desconexión es brutal:
En las cinemáticas: “no quiero problemas”
En el gameplay: ratatatatá, headshot, granada, otro más
Es el famoso síndrome Manolo Croft™.
Lo bueno (que lo hay, y mucho)
Ahora, que no todo va a ser repartir palos.
El primer Uncharted tiene cosas muy, muy potentes:
🎬 Narrativa cinematográfica (de verdad)
Para 2007, esto era otro nivel.
Animaciones faciales, diálogos fluidos, escenas que parecían sacadas de una peli… aquí Naughty Dog marcó camino.
🧭 Ritmo accesible
No se complica la vida. Vas para adelante, pasan cosas, no hay relleno absurdo.
Es directo y entra bien, como una buena partida corta.
🧗 Sensación de aventura
Aunque luego se le vaya la olla con los tiros, hay momentos donde sientes que estás en una expedición de verdad:
Ruinas
Selva
Secretos por descubrir
Ese espíritu está ahí.
😏 Carisma a raudales
Drake y compañía sostienen el juego incluso cuando todo lo demás flojea.
Conclusión: un inicio con encanto… y mucha bala
Uncharted 1 no es el mejor de la saga. Ni de lejos.
Es tosco, es repetitivo en el combate y tiene una crisis de identidad importante.
Pero también es:
El punto de partida
El que definió el tono
El que nos presentó a Manolo Croft, digo Nathan Drake.
Y, sobre todo, es un juego con alma.
Una alma un poco psicópata, sí.
Pero con mucho carisma.
Así que sí, igual Drake no es exactamente el héroe que el juego cree que es…
pero oye, nos hizo reír, nos hizo disfrutar… y nos hizo disparar más de la cuenta sin sentirnos demasiado culpables.
Y eso, amigo, también tiene mérito.
Disonaaaaancia ludonarrativaaaaaa😂
ResponderEliminarCoño, ha venido Dayo y yo sin peinarme 😂
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